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CUIDADOS DE LAS PLANTAS DE INTERIOR
La mayoría de las plantas que usamos para decorar los espacios interiores proceden de zonas con climas subtropicales, que no requieren mucha luz y tienen un crecimiento lento y con periodos de reposo. La mayoría de las plantas que se cultivan en el interior no tienen una floración espectacular, sin embargo la belleza suele estar en la vistosidad de sus hojas. Cuando llevemos una planta del invernadero a nuestro hogar debemos tener en cuenta que necesita un tiempo de adaptación antes de ubicarla en su lugar definitivo. Durante unos días hay que ponerla en un lugar donde las condiciones de luz, temperatura y humedad se lo mas parecido al lugar donde había estado últimamente. Así poco a poco la vamos cambiando de sitio hasta conseguir su lugar definitivo.
Hay que tener en cuenta que estas plantas necesitan luz pero no soportan el azote directo de los rayos de sol, por tanto el lema será "luz pero con sombra". En cuanto al riego hay que tener en cuenta que la mayoría de las plantas de interior necesitan tener la tierra ligeramente húmeda. La mejor manera de saber si debemos regar la planta es tocar la tierra para comprobar el grado de humedad. En el riego se debe conseguir que la tierra quede totalmente empapada pero no inundada, y no volver a regar mientras la tierra se note muy mojada. Hay que tener en cuenta que en las plantas influyen tres factores importantes que son: la luz, la temperatura y la humedad. Estos factores deben guardar un equilibrio y, hasta cierto límite, la escasez de uno de ellos debe ser compensado con in incremento de los otros dos.
AZALEAS Y RODODENDROS.
Botánicamente, sólo son conocidos los "Rhododendron". Linneo, el notable y casi seguro primer botánico, describió el género Azalea involucrando a una sola especie: la Azalea procumbens. En el siglo XVIII, un francés de apellido Des Vaux, la inscribió al género que llamó "Loiseleuria", eliminando el vocablo "Azalea". Pero como sucede aún en la actualidad, la costumbre general hizo que el término siguiera usándose, convirtiéndose en una palabra muy común adoptada por el lenguaje hortícola. En griego, Azalea quiere decir árido, señalando exactamente lo contrario de lo que estas plantas exigen para su supervivencia. En cambio Rhododendron, deriva de la unión casi arbitraria de dos palabras reconocidas como "Rosa" y "Árbol", indicando algo así —y es mucho más acertado—, "Árbol de rosas", por el aspecto terminado de la planta. Curiosamente, hay un rododendro que crece espontáneamente en Los Alpes, denominado botánicamente "Rhododendron ferrugineum", que vulgarmente se lo conoce como "Alpenrose", o sea "Rosa de Los Alpes". Se sabe hoy, que éste rododendro es venenoso para las cabras que habitan en las montañas. A partir del siglo IV —según se cree—, Europa comenzó a importarlas desde lugares tan remotos como China, la India, Birmania y Malasia. También aparecieron ejemplares de América del Norte y Corea, de donde se estima que son originales y los científicos comenzaron los primeros cruzamientos, especialmente en Inglaterra, de donde se obtuvieron los primeros híbridos que, paulatinamente, fueron convirtiéndose en comerciales. Actualmente, aunque todavía con poco éxito, se buscan variedades que tengan flores perfumadas —se consiguieron algunas especies, pero no es todavía ningún crédito—, aunque sí se conoció la gloria en cuanto colores audaces y forma de corolas, vigor y rusticidad. Las plantas de azaleas que compramos en los viveros, vienen de cultivos forzados en donde por el momento, el perfume no tiene la importancia comercial que demanda el consumidor. Lo que más busca un cultivador es conferirle a la planta una forma globosa interesante y una floración masiva, a la vez que colores intensos. Hay países que tienen relegado al rododendro, quizás porque las más comunes azaleas dominan el mercado y los compradores no son lo suficientemente exigentes como para intentar alternativas nuevas. Argentina es uno de esos países en los que se ha instalado el hecho de plantar a la semi sombra, las azaleas más enanas posibles dejando de lado los arbustos grandes y a pleno sol. Tal vez algún vivero capacitado tome nota de ésta falla y se ponga a trabajar para conseguir los elementos pendientes para esta fascinante planta: aroma y tamaño. | |||||
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